
Como dijo hace algunos días el Presidente Diaz-Canel, “vivimos momentos complejos, pero no insuperables”.
Hace 66 años, un día como hoy, 8 de enero entraba a la Habana la Caravana de la Libertad encabezada por el Comandante Fidel Castro. Desde el momento mismo del triunfo de la Revolución Cubana, esta ha sido asediada por sus enemigos externos e internos, todos ellos monitoreados desde los Estados Unidos. Siempre ese proceso de justicia social ha estado en peligro y junto con ello la existencia misma de la nación cubana y su independencia que tantas vidas ha costado desde las guerras iniciadas allá por 1868 contra el decadente imperio español. En pocos días más asume nuevamente la presidencia Donald Trump y junto con él lo hace en condición de Secretario de Estado Marco Rubio, uno de los políticos más violentos y agresivos contra los procesos populares de diferentes signos en Nuestra América, pero muy especialmente contra el país del cual su familia es originaria. Que duda cabe que la misión de Rubio es estrangular mucho más a la Revolución Cubana por todas las vías inimaginables, haciendo cada vez más dura la cotidianidad del pueblo cubano que ha soportado estoicamente durante más de seis décadas un criminal bloqueo económicos, financiero y comercial, el cual ha impedido que el país se haya desarrollado en condiciones de normalidad. Si bien es efectivo que este brutal bloqueo no ha terminado con la Revolución Cubana, los daños causados son gigantescos y sus consecuencias las padece todos los días la Patria de Martí y Fidel.
Cuando la Revolución Cubana ya ha arribado a sus 66 años de Lucha, Resistencia y Solidaridad, cuando por delante se ven nuevos nubarrones provenientes del “norte brutal y revuelto”, queremos hacer un llamado a todos los amigos y amigas de ese solidario pueblo, ha incrementar el accionar solidario que seguramente durante estos 4 años de gestión y agresión proveniente de la nueva administración que asume el 20 de enero, implementará nuevas medidas y acciones desestabilizadoras de todo tipo para lo que siempre ha sido su misión estratégica: destruir la Revolución Cubana, su Ejemplo de Rebeldía y junto con ello golpear la independencia misma de la Nación Cubana. Seguramente nuevamente se encontraran con la decisión heroica del hermano pueblo cubano de defender su derecho a construir su presente y futuro, sin bajar sus banderas que se alzaron más que nunca hace 66 años y que así han permanecido más de seis décadas de construccion de una Patria Libre, Solidaria y Socialista.
Todos sabemos que la defensa de la Revolución Cubana pasa por su propio pueblo y su conducción revolucionaria, pero en su apoyo internacional, el Movimiento de Solidaridad chileno al igual que el existente en todo el mundo, puede aportar su granito de arena en dicha labor, desplegando creadoramente todo tipo de iniciativas que contribuyan a esa misión, que no tiene más que corresponder a la generosa solidaridad que Cuba ha brindado a Chile desde los primeros días de su revolución triunfante, apoyando al sur de nuestro país azotado por un violento terremoto en 1960. Esa solidaridad se ha manifestado de miles de formas, cuestión conocida por todos nosotros los chilenos y chilenas conscientes de ello. Solamente decir que desde el año 2005 hasta hace algún tiempo, fueron varios cientos de jóvenes chilenos y chilenas los graduados allí en diferentes especialidades, particularmente de la Escuela Latinoamericana de Medicina, (Elam) y que hoy ejercen a lo largo de nuestro país esa noble profesión con el plus que tiene el prestigio de la medicina cubana. Para que hablar de la gigantesca ayuda brindada a la lucha del pueblo chileno en los años cruentos de la dictadura y a los miles de compatriotas acogidos y refugiados con todo el amor de Cuba y sus autoridades, lo cual permitió a muchos de ellos curar su heridas físicas y de otros tipos para seguir viviendo y luchando.
Como siempre nos repetía en inolvidable Comandante Chávez “Amor con amor se paga” y nuestra deuda de amor con Cuba es demasiado grande aún. Esperamos que estos años duros y peligrosos que vienen para la Mayor de las Antillas, nuestra labor solidaria se despliegue en toda su intensidad y eficacia ya no para contribuir con un granito de amor sino que con toneladas y toneladas de apoyo político y material de todo tipo.
Esa es la tarea que tenemos a 66 años de la victoria del Primer Territorio Libre de América. Como dijera Fidel poco tiempo antes que se iniciará el Período Especial, ¡HAY QUE SALVAR LA PATRIA, LA REVOLUCIÓN Y EL SOCIALISMO!